Conducta infantil. Atención, Rabietas, desobediencia

QUE VIVE EL NIÑO POR DENTRO…

Una de las demandas más atendidas por psicólogos en Zaragoza, en psicología infantil; son dificultades en la atención, frecuentes rabietas ante una negativa, desobediencia ante pautas y normas; son motivos de enfado continuados entre padres e hijos.

En las siguientes líneas, me planteo transmitir reflexiones que van  surgiendo día a día,  en mi trabajo como educadora y psicóloga

( llamadas de atención, rabietas, desobediencia).

¿QUÉ CAUSA EL MAL COMPORTAMIENTO?

La conclusión general que extraigo es que una persona, un niño que presenta un mal comportamiento, va antecedido de un malestar anímico, afectivo mal resuelto. Y éste es el objetivo a trabajar, la conducta será solo la consecuencia, a modo de aprendizaje, lo que exterioriza. Un buen mensaje implícito a reflejar al niño,  en nuestras normas, puede ser un «No te preocupes, sé feliz, la vida es bonita y para disfrutarla» . Este podría ser un buen lema a transmitir a los niños. Cuantos más problemas de conducta  presenta un niño o adolescente, más necesidad tiene de escuchar mensajes esperanzadores.

Por supuesto, primero, ha de ser el adulto, el que se crea tal lema. E ir unido a un sistema claro y justo de normas y responsabilidades. En el artículo adjunto se muestra la importancia de poner límites a los menores, siendo una de las bases esenciales para garantizar un buen comportamiento, una autoestima ajustada y una estabilidad afectiva.

LAS EMOCIONES Y LOS CONFLICTOS

Detrás de cada rabieta, desobediencia, oposicionismo; hay una dificultad en el manejo de sus emociones. En el siguiente enlace figura una bonita manera de ver como enseñar, explicar al niño qué y como hacer con las  emociones:

Puedes verlo, son solo unos minutos: El monstruo de los colores

Cuando un niño presenta problemas serios de comportamiento, el niño y los adultos acumulan sentimientos de ansiedad, de impotencia, de frustración, de tristeza camuflada con enfado.

¿Para qué hace lo que hace el niño? ¿Cual es su objetivo final, qué quiere conseguir?

Si el  niño maneja mal sus emociones, equivoca su manera de conseguir sus deseos. El adulto intenta, pero no siempre consigue poner límites y dar cariño de forma equitativa y congruente con el momento.

Un niño que trata mal a los demás, no se quiere bien a sí mismo. Y es desde pequeño, cuando hay que invertir el tiempo en explicarle que sí que lo merece.

Aquí puedes ver un cuento sobre el autoestima infantil. Sobre la importancia de aceptar al niño tal y como es, con esa aceptación incondicional, al margen de enseñarle lo que sea preciso para él.

Pincha aquí: «Orejas de mariposa»

LAS NECESIDADES DEL ADULTO

Como psicóloga en Zaragoza, he atendido a familias, y en numerosas ocasiones los motivos son:

– exigencias del niño desproporcionadas, rabietas para conseguirlo

– déficit de atención y/o hiperactividad

– llantos que manipulan

desobediencia generalizada

– intolerancia a las normas

Ceder ante estos imperativos, sabemos que es un error, hay veces que el adulto lo hace por la presión del tiempo; hay que llegar al colegio, hay público observando la rabieta, no podemos llegar tarde al trabajo…

Padres y madres se encuentran en acertijos, en luchas internas, con las presiones nombradas, y los sentimientos de dudas e impotencia que generan.

Quizá una opción estratégica ante las llamadas de Atención, Rabietas, desobediencia, es que primero el adulto se ocupe de su malestar, de estas emociones que se van enquistando, atender a sus necesidades como personas adultas, necesidades de calma, de parar, de no hacer, para luego poder ocuparse de las presiones externas y las derivadas de la maternidad y paternidad. Esa parte personal, que también necesita ser atendida y mimada.

Sé y actúa ahora; para poder continuar mañana.

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