Adolescentes, padres y psicólogos

«Una mirada positiva hacia el adolescente»

La adolescencia, es el transito a la vida adulta. Una fase por la que los adultos hemos pasado, no en todos los casos resulta una época polémica, pero sí que es habitual que el adolescente entre en conflicto, tenga dudas, miedos, y una actitud irresponsable…padres y profesionales podemos revisar, como psicólogos, educadores, padres o adultos, nuestra propia experiencia como manera de poder verlos bien,  a ellos.

Hace ya algunos años, comencé a asistir a cursos de formación impartidos por Eva Bach, cursos dirigidos a profesionales de la educación y la salud. Para educadores, profesores y  psicólogos en Zaragoza.

La terapeuta y formadora, con amplia formación y experiencia , además de madre y persona entregada en su que hacer, desde el corazón y la vocación, nos transmitió «una mirada positiva hacia el adolescente«. Algo que transmites en sus cursos, en su conversación, y en sus libros.

Tanto en este, como en los siguientes artículos iré publicando sobre cómo enfocar el trabajo terapéutico, tanto psicológico como educativo con estos niños que están dejando de serlo, para pasar en un tránsito difícil y también hermoso a ser los futuros adultos.

En mi trabajo diario con niños y adolescentes, tanto como educadora como psicóloga, veo lo necesario de atender al sistema familiar.

Niños con problemas de conducta muy disruptivos, con agresividad, con depresión…son síntoma de lo que puede haber sucedido, o estar sucediendo entre los adultos más importantes de sus vidas. Estos síntomas, conductas disfuncionales son reflejo en muchas ocasiones de aspectos familiares. A su vez afectan a los padres que quieren ayudar a niños que no siempre se dejan ayudar.

Un terapeuta, un psicólogo, un trabajador social, un educador familiar, ayuda a que estos sistemas familiares puedan reestructurarse a nivel emocional; ayudan a los padres a decidir y contemplar, con respeto, cómo hacer para ayudar a sus hijos. Siempre valorando, el coraje y mérito que tiene un padre de dejarse orientar, acompañar en esta labor.

Para empezar, y desde una visión como psicóloga afincada en Zaragoza, también porque me gusta pararme a entender a quien voy a apoyar.

Comparto este guión , que en la anterior formación reseñada, recogí, un decálogo bonito y útil de persona a persona, no solo ante el adolescente.

«Se buscan Hadas, Hados, Magas y Magos…»
Un Hada o Mago es alguien que…

– Da gotas de sabiduría de su propia experiencia
– Está en contacto con la ternura y su mundo interior
– Está en contacto con el arrojo, con la creatividad y atrevimiento que tiene un adolescente
– Te mira con buenos ojos y cree en tí
– Sabe ver en tí, tus cualidades y el potencial que tienes y está por descubrir
– Refleja y hace emerger tus mejores “Yos” de tí mismo, tu mejor versión
– Alguien que cree en tus sueños
Sabe ver en tí, más de lo aparente
– Es traductor e intérprete del lenguaje del corazón y del alma
– Marca límites y te dice que No
– Te ofrece su mano, su sonrisa, su apoyo, su hombro, su corazón; te consuela cuando algo te duele
– Alguien que te respeta y te quiere, alguien a quien le importas
– Alguien que también respeta tu historia y la de tus antecesores
– Te cuida, cuida de tu esencia y cuida tu historia.

Quizá como padre, educador, familiar o psicólogo te apetezca adentrarte en el recuerdo de cuando fuiste aquel adolescente. El siguiente ejercicio inspirador y enriquecedor, trata de  escribirte una carta, desde el adulto que tú eres ahora, al niño de aquella época vital.

«Querido Yo…»

¿ Qué te dirías si ahora, te vieras con 12 o 16 años , qué cosas le aconsejarías a ese niño o niña que fuiste, que cosas divertidas le vas a contar, o de qué le vas a prevenir?…ahora que tu ya tienes bastantes años mas de experiencia y puedes orientarle…
En este vídeo hablan los adolescentes, con qué les pasa.

LO MÁS VALIOSO…

Por último, en el siguiente vídeo, se refleja el lado potente, sereno y capaz de estas personas que perdiendo la edad de la niñez, avanzan cerca de nuestra mano adulta, y avanzan mejor y más seguros si nosotros así se lo transmitimos, con confianza y amor.

 

 

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