Teoría del apego-Trauma y el cuerpo
El cuerpo puede expresar a través de síntomas somáticos ( corporales) lo que la mente no es capaz de procesar o manejar conscientemente. El cuerpo utiliza los síntomas como una forma de lidiar con conflictos internos, evitar angustias emocionales o gestionar el estrés de manera indirecta.
El trauma se define como una herida que deja huella y sobrepasa la capacidad del sistema para procesarlo e integrarlo. Las secuelas emocionales que nos deja, es la forma de alertarnos de que hay algo que atender para darle salida. Señales tanto en el cuerpo como la mente, están intentando superar las experiencias traumáticas.
El cuerpo recuerda, la memoria es moldeable. Las emociones se sienten y se corporizan a través de la postura, los músculos, los nervios, la respiración.
El trauma no solo está en la cabeza. El trauma sin resolver permanece en el cuerpo.
Aprender a entender el cuerpo y no ir contra él es fundamental. Luchar contra el sintoma para eliminarlo solo hace que sea mas intenso. Para procesar su origen, hemos de mirarlo con curiosidad, buscar qué lo mantiene, procesando aquello que aún espera ser integrado, para que nuestra propia manera de ser, nuestro carácter no nos perjudique, nos ayude y nuestros órganos no enfermen.
La importancia de nombrar y procesar el trauma familiar reside en el hecho de que es desde esta base familiar donde aprendemos a manejar las distintas situaciones vitales que vamos experimentando; nuestra historia familiar no nos es ajena y nos moldea, nos acompaña. Y debido a que tendemos a repetir patrones de conducta, si durante la infancia aprendimos a gestionar situaciones dolorosas de una determinada manera, durante la edad adulta lo haremos del mismo modo”.
Cuando hemos sufrido problemas o experiencias de trauma de vida difíciles de soportar hay más probabilidades de que suframos enfermedades somáticas. Somos nuestro cuerpo y dependemos de él. Una vez que aprendemos a entenderlo hay muchas cosas que cambian. Cuando el cuerpo se enferma es algo que le pasa al cuerpo, o sea, es algo que me pasa a mi.
Los síntomas del cuerpo nos guían hacia donde tenemos que ir o ver, aunque no queramos. Siempre para cubrir sus necesidades, que en realidad son las nuestras porque nuestro cuerpo somos nosotros.
¿Mi pasado me condiciona, o puedo aprender a vivir como yo necesito?
SOBRE LA TEORÍA DEL APEGO: El psicólogo John Bowbly desarrolló la teoría del apego, que supuso un punto de inflexión en la forma de entender las relaciones. Esta teoría sugiere que desde niños necesitamos formar un vínculo fuerte y seguro con al menos un cuidador principal para un desarrollo emocional y social saludable.
Sin embargo, cuando las figuras de apego, sea de forma consciente o inconsciente, no cumplen con algunas de sus funciones de seguridad, básicas y afectivas podemos desarrollar una imagen negativa y distorsionada de nosotras mismas.
Esto genera un impacto significativo en cómo nuestro cuerpo maneja el estrés emocional, pudiendo influir en nuestro sistema inmunológico y nuestra salud física. Hay una estrecha relación entre los estilos de apego ( Seguro, / Inseguro) y la somatización de nuestras emociones.
Por supuesto, mediante la relación terapéutica aprendemos un estilo de apego seguro, saber cuidar y cuidarme, ser fiel a las propias necesidades y respetar las de los demás.
Texto inspirado en la lectura del libro “El cuerpo tiene memoria” de Natalia Seijó.