Musicoterapia

MUSICOTERAPIA. PSICOLOGÍA y CRECIMIENTO PERSONAL

El 1 de Marzo  se celebró el día mundial de la musicoterapia.

La música puede llevar luz a sitios a los que nada más llega. El gran genio musical y lunático Schumann nos dijo: “Mandar luz a la oscuridad del corazón de los hombre: ése es el deber del artista”. Creo que todos tenemos ese deber, hagamos lo que hagamos para pasar el rato. Y mientras yo esté siguiendo este precepto, aunque no triunfe, me iré a dormir feliz por las noches. (Rhodes, 2014)

http://www.padresehijos.com.mx:

Según estudios, el acercamiento de los peques con instrumentos musicales potencializan su inteligencia.
 Un estudio publicado en la revista Psiquiatría molecular señala que el 50% de la inteligencia de los niños está determinada por los genes. Un bebé al nacer ya cuenta con 86.000 millones de neuronas que tendrá en la edad adulta, por lo que está listo para comenzar a aprender.

Otras investigaciones han descubierto la estrecha relación entre el desarrollo cognitivo con el aprendizaje de la música. Un estudio de la Universidad de Toronto comparó a cuatro grupos de niños de seis años durante un año. Un grupo estudió piano; otro, canto; otro, arte dramático; y otro no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases escolares regulares. A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático tuvo un aumento, pero no fue el desarrollo cognitivo, sino en conducta y adaptación social y el grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

Por otro lado, un estudio de la Universidad de Boston sostiene que el uso frecuente de dispositivos tecnológicos de pequeños de uno y tres años puede afectar no solo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlo.

Desde hace un par de años, realizo una actividad “Crecer con Música” en la Escuela Infantil TIC TAC, donde tengo la fortuna de ver como niños de 1 a 3 años, fortalecen sus capacidades personales, nutren su creatividad y favorecen sus patrones vinculares hacia un apego seguro. Todo mediante la vivencia musical de propuestas, juegos, audiciones, aprendizaje de patrones rítmicos sencillos, exploración de sus movimientos y fomento del respeto de unos a otros.

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Previo al texto que puedes leer sobre la musicoterapia, incluyo un enlace de un proyecto nuevo emprendido por varios profesionales en Zaragoza:

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2018/02/25/musica-que-sana-1226873-300.html

Disciplina que está en crecimiento, y que cada vez más personas tenemos la suerte de introducir en nuestras vidas como herramienta de trabajo en los procesos psicoterapéuticos, como en nuestras vidas para crecer, experimentar y encaminarnos a ser mejores personas, objetivo prioritario y esencial.

La palabra “terapia” viene del griego “therapeia”, que se traduce en atender, ayudar o tratar. Una terapia implica cuatro partes fundamentales: la persona que necesita algún tipo de ayuda, el terapeuta, los objetivos y un proceso con el fin de posibilitar la curación o el alivio de las enfermedades o los síntomas de la dolencia (Bruscia, 1997, pp. 8-9). Por otro lado, “música” es el arte de organizar los sonidos en el tiempo (Bruscia, 2007, p. 7).

Según el mismo autor, una definición de Musicoterapia debe contener aspectos como: el estado de salud del cliente, los roles de la música y el terapeuta, la formación del terapeuta, las relaciones con el cliente, música y terapeuta, las metas de la terapia y una descripción del proceso terapéutico.

Y contemplando diversas miradas de otros grandes referentes en esta nueva disciplina:

“La Musicoterapia es una psicoterapia que utiliza el sonido, la música, el movimiento y los instrumentos córporo-sonoro-musicales, para desarrollar, elaborar y reflexionar un vínculo o una relación entre musicoterapeuta y paciente o grupo de pacientes, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente, rehabilitarlo y recuperarlo para la sociedad.” (Benenzon, 1998)

Música y Emociones

La relación entre música y emociones es indiscutible. En el antiguo Egipto, los signos jeroglíficos que representaban la palabra “música” eran idénticos a los que representaban los estados de “alegría y bienestar”. Curiosamente, en chino, la palabra música está formada por dos ideogramas (音樂) que significan “disfrutar del sonido”. Existe, pues, una gran coincidencia en los significados que han perdurado a través de los siglos. En todos ellos se alude a que la música resulta de una percepción agradable de los sonidos y que, además, produce un estado placentero.

La música desde tiempos antiguos ha venido mostrando su gran capacidad para incidir en la vida de una persona, afectando de una manera agradable o desagradable en sus emociones, interviniendo en la mente, cuerpo y espíritu. La psicología cumple un papel muy importante en este proceso, puesto que al conocerse los mecanismos de acción de la música sobre la respuesta emotiva de un individuo, puede utilizarse como una herramienta positiva para el beneficio de las personas, empleando la música como objeto de intervención que permita la estimulación de procesos cognitivos, la mejora de estados emocionales, el tratamiento de problemas psíquicos, la intervención sobre la autoestima, entre otros, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas y grupos.

En los años 40, el psiquiatra Altschuler desarrolló la teoría acerca de la respuesta talámica según la cual la música podía estimular una respuesta en esa zona, aún cuando no se produjeran cambios a nivel consciente. Con las nuevas técnicas de diagnóstico por la imagen, se ha comprobado que, efectivamente, las estructuras cerebrales que procesan las emociones son equivalentes a las que procesan la música, lo cual explica la relación directa que existe entre ambas.

El oído es nuestro sentido más emocionalmente poderoso, quien nos proporciona la mayor fuente de emociones.

Mediante la voz y el canto podemos transmitir sensaciones de paz y tranquilidad, de alegría y felicidad, pero también de rabia y odio. Su impacto perdura e influye en nosotros, más de lo que nos creemos, por la carga emocional que transmiten.

Cuando escuchamos música que nos gusta, se activan determinadas sustancias químicas en nuestro organismo que actúan sobre el sistema nervioso central. Se estimula la producción de neurotransmisores (dopamina, oxitocina, endorfinas…) obteniéndose un estado que favorece la alegría y el optimismo en general. También se generan ondas cerebrales alfa que están asociadas a estados de relajación corporal y psíquica.

Recientes estudios sobre las respuestas obtenidas mientras algunos voluntarios escuchaban acordes disonantes y consonantes, mostraron que se activan diferentes zonas cerebrales, relacionadas con emociones distintas.

Para Radford, C. (1991) la explicación del por qué la música puede evocar emociones diferentes se puede abordar desde dos enfoques distintos: cognitivo y emotivo. Desde el punto de vista cognitivo, las emociones producidas por la música dependen directamente de las experiencias previas de las personas así como de las asociaciones que realiza de la estimulación emocional con las situaciones en las que se le presenta. Para el enfoque emotivo, las emociones producidas por la música se deben específicamente a las características propias de la música. Para este autor existe un tercer enfoque al que denomina “moodist”, que establece que la música tiene cualidades que produce una tendencia en las personas a que experimenten una emoción en particular, aunque debe considerarse el estado de ánimo de las mismas, así como algunos factores externos como son el ambiente y las asociaciones previas que se hayan realizado.

Se han descrito casos de pacientes con lesiones cerebrales determinantes de profundas alteraciones en la percepción del ritmo, tono y melodía, que son capaces de percibir el componente emocional de la música y también hay otros con todo lo contrario. Esto prueba que el componente emocional de la música se procesa de un modo independiente.

La música ha sido muchas veces definida como el lenguaje de las emociones, por su estrecha relación con las mismas. Resulta un elemento facilitador de la comunicación y la expresión, siendo especialmente significativos sus efectos en personas con alteraciones comunicativas. Tanto Altshuler como Gaston han convenido en destacar las modificaciones a nivel del estado anímico en función de la música escuchada, como también de los potentes efectos a nivel de comunicación y expresión de sentimientos y emociones. Algunos de los efectos recogidos en este nivel serían:

  • Comunicación y expresión de estados emocionales.
  • Promoción de la expresión de emociones profundas.
  • Modificación del estado de ánimo.
  • Evocación de emociones y sentimientos vinculados a situaciones.

Desde un punto de vista psicológico, es evidente la catarsis de emociones no expresadas verbalmente que produce la audición musical y cómo ésta puede producir cambios en la personalidad. Una de las teorías sobre la influencia de la música en el comportamiento del ser humano podría ser una análoga a la teoría del humor de Freud, en la que los mecanismos de la melodía y el ritmo actúan como un pre-placer para sobornar los mecanismos de defensa, por lo que las tendencias emocionales reprimidas se relajan, en este caso, en forma de fantasía.

¿Por qué la música para desarrollar las habilidades emocionales e intelectuales?

La música es un fenómeno acústico que posee multitud de propiedades terapéuticas. Todas las culturas y civilizaciones han tenido en cuenta esta cualidad de la música y se han beneficiado de ella.

Permite influir en todo el ser (mente, cuerpo y sentimiento o los aspectos motrices, afectivos y cognitivos) de manera tal que puede atender ella misma el “todo” o la integralidad del problema de salud o social,  de que se trate.

-Dinámicas con ritmo musical favorece la movilidad autónoma en el ser humano y las funciones respiratorias, coordinación, disminuye la ansiedad. El canto favorece la función respiratoria y  disminuye la ansiedad.

Realizando dinámicas con pintura y música libre y actividades dirigidas.  Aumentar la conciencia de sí mismos, de los demás y del entorno. Mediante el dibujo como técnica proyectiva.

-La improvisación musical modifica el estado de ánimo y favorece la comunicación. Utilizamos de forma guiada y coordinada, instrumentos de pequeña percusión.

-La melodía colabora en la modificación de las emociones. Escuchamos diferentes melodías, hacemos juegos, pintamos las melodías…

-Expresar sentimientos y emociones canalizándolas en el marco musical. Las danzas individuales y/o colectivas favorecen el dominio del cuerpo en el espacio y la comunicación. Poco a poco, desinhibiendo.

– La manipulación de instrumentos favorece coordinaciones manuales. Y sobretodo aumenta la confianza, la seguridad, la motivación en crear sonido.

-Fomentar la autoestima con el fin de favorecer la calidad de vida de los niños/as. Se crea un clima de interacción, comunicación, expresión, respeto.

-Favorecer la mejora de capacidades cognitivas primarias como la atención, la memoria, el lenguaje, asociación, asimilación, concentración, ubicación temporal- espacial.

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