VINDICACIÓN DE LO HUMANO
Hay acciones minúsculas destinadas a un incalculable porvenir.
María Zambrano
Copio este texto, extraído de la exposición sobre Salud Mental : Curvas de la mente- de la fotógrafa Nuria López Torres. En sus palabras , se trata de “un proyecto documental que sitúa la salud mental en el centro de la discusión pública” y que analiza “la vulnerabilidad de la sociedad en relación a los retos que enfrentamos a nivel individual, familiar, institucional, social y gubernamental”.
Catalogo_DIGITAL_Las_Curvas_De_Mente_Nuria ( catalogo resumen de su exposición)
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Somos únicos.
Cada ser humano lo es. Elegidos por la lotería biológica para experimentar la vida entre millones de posibilidades. Pudimos ser mosquitos, u hongos en eterna oscuridad pero, afortunadamente, no fue así. Nuestra condición primera es SER, y ser HUMANAMENTE. Es nuestra radical necesidad, y nuestro bendito don.
Somos vínculo.
Animales mamíferos, sin la bondad y cuidados de otros humanos que nos brindan cobijo al nacer, no podríamos ser, ni perdurar. Esa vital fragilidad propició, paradójicamente, nuestra evolución humana y social. La vulnerabilidad extrema nos impulsó a crear redes de interdependencia con otros humanos y la naturaleza, urdimbres humanizantes de amor y apoyo mutuo, vínculos de afecto y responsabilidad con los demás, y a imaginar horizontes utópicos logrados colectivamente. La relacionalidad humana es nuestra raíz. Desde hace dos millones de años, en este itinerario odiseico por el planeta nuestras infinitas capacidades individuales y colectivas han construido tecnología humana puntera: la curiosidad y la inteligencia creativa, la gratuidad, la imaginación, el esfuerzo, la ternura, la alegría, la risa, el lenguaje, la escucha, la compasión, la ética, la justicia, la confianza, la cooperación, la amabilidad social, las ideas, los horizontes, el coraje, la esperanza… Corren tiempos aciagos para la comunidad humana. La codicia, la violencia impune y la falta de amor como especie ponen en la picota nuestros mayores dones. Vivimos una policrisis contemporánea de la humanidad. Expoliar la VIDA y generar sufrimiento humano son inherentes a este modelo de pensamiento único (y desolador).
El consumismo, el dinero como protovalor, la insatisfacción permanente, la falsa libertad, la desaparición de la ética, el estilo de vida vertiginoso y desquiciante… deforman nuestra humanidad. Inmersos en mundos Adolescencia, móviles y redes sociales: retos, riesgos y consecuencias virtuales, hiperconectados y con múltiples distracciones, nunca los humanos sufrimos las carencias de incomunicación y soledad que experimentamos hoy en día. Y así, el alma humana se enferma: ansiedad, estrés, frustración, depresión, hostilidad, miedos, desesperanza… Este AntropObsceno precisa de una humanidad estandarizada, resignada y fragmentada, descreída de sí misma, y sin capacidad para hacer lo que hicimos desde el principio: imaginar y crear paisajes donde la Vida se expanda, y nosotros con ella.
Esta distopía inhumana no es el único mundo posible. Los seres humanos sabemos mucho de imaginar horizontes promisorios y recrear modos de vida habitables y pacíficos. La bondad, el anhelo de paz y la libertad para ser están inscritas en el ADN humano. Estamos programados para amarnos y vincularnos. Y para cambiar el guion y empezar de nuevo, una y otra y otra vez. Practicar la ternura —clave en el desarrollo de nuestra especie— en nuestra manera de estar en el mundo puede ser un fructífero primer paso. Y de su mano, cultivar la comunicación genuina, la confianza, la amabilidad, la risa, la alegría de ser, la libertad de decidir los anhelos propios, la responsabilidad de nuestra acción en el mundo. Apostar por redes pacíficas de afectos, con nuevos relatos ilusionantes, vínculos profundos y honestos que cobijen nuestra fragilidad compartida y brinden consuelo y aliento. Nos humaniza y vivifica la amabilidad, la apertura al otro, los sueños compartidos, el gesto que consuela, el cuidado de la VIDA. Vivir con la cabeza alta y con los brazos abiertos…
Isabel Holgado Antropóloga social. Colectivo al Hanan
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Gracias a estas mujeres por compartir su sabiduría, con el corazón abierto. Y a la generosidad, ternura y buen hacer de Alejandra Araguás Medina. Guía dinamizadora de la exposición en el Museo Pablo Serrano ( Zaragoza), con el Alma detrás de su Colectivo Noray.

Maravillo ser que acompaña con luz y brillo. Gratitud